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La Coctelera

Categoría: Relatos

26 Enero 2011

Relato...El Yerbatero

Hoy he visto la necesidad de publicar lo que está a continuación. Está dedicado a un amigo que ha sido casi mi hermano y con el que pase muchos de los momentos mas maravillosos de mi vida;durante mi infancia que duró hasta casi los quince años. El ha muerto y donde quiera que esté -en el cielo por supuesto-, quiero que sepa:que a pesar de que no nos habíamos visto durante los últimos 10 años; siempre estuviste presente y que se te sigue queriendo con el entrañable amor que se tiene por  la propia sangre y carne. Adiós Hennry.

Leí el periódico por la mañana, como de costumbre, y en un rincón hallé este aviso clasificado:

"Si tiene alguna dolencia del cuerpo o del alma, venga, que yo tengo la yerba para curarlo todo."

Traté de no pensar en el asunto pero a medida que pasaba el día me obsesiono el dichoso aviso, y ahora, me encuentro aquí, parado frente a un localito oscuro, pero del que sale un aroma a yerba fresca y  tiene un letrero en la puerta que dice:

"Yerbatero"

Cuando me decido entrar, en su interior  atiborrado de yerbas y especias, encuentro a un hombre algo grueso, de mediana edad, que esta sentado disfrutando de una bebida de yerbas de la que sobre sale el aroma por encima de las otras del local. El hombre me invita con la mano y me muestra con su dedo regordete un banquito de madera al lado del suyo. Con un ademan de la cabeza me indica que me siente.

El dolor de cabeza que me llevó al lugar, no me deja pensar con claridad. Es un dolor crónico, no muy fuerte, pero constante. Por las noches me es muy difícil conciliar el sueño y hasta dormido sueño que me duele. Los doctores después de tratarme durante mas de un año abandonaron la tarea de curarme con un: " lo sentimos pero no encontramos la causa y creemos que es mas sicológico que somático". Pero allí frente al hombre que dice curarlo todo con una yerba el dolor se intensifica y me aturde.

-digame patrón, que lo trae por aquí?-

me dice el gordo con una sonrisa que me llena.

El hombre tiene unos grandes ojos negros con cejas bien delineadas que le enmarcan una mirada de chiquillo inteligente y travieso. su aspecto es limpio y brillante; a pesar de las toneladas de barro que le cubren las manos y la ropa. El se da cuenta que miro el barro y se disculpa:

-No se ocupe es que hoy me llegaron las yerbas fresca y las he tenido que acarrear yo mismo y como a mi me gustan con raíces el lodo es inevitable.-

Me sonrojo por la acusación que formuló mi mirada y trató de disculparme pero el hombre me dice nuevamente:

-No sea tímido cuenteme-

El gordo, mientras me habla y espera una respuesta, me sirve y ofrece un pocillo de su humeante bebida. luego con su dedo regordete me muestra trozos de limón en un plato y me dice:

-los ha cortado mi mujer con sus manecitas limpias, tomelo usted mismo los que quiera y exprimalos, luego me cuenta.-

Yo obedezco, tomo un trozo y lo exprimo dentro de mi taza y le doy una probadita. -Delicioso- tomo traguitos cortos después de los cuales soplo para volver a tomar. Esta realmente caliente pero para la temperatura de 15 grados centígrados que hay afuera es perfecta.

No se como se inicio la conversación pero en lugar de hablar de mi dolor comenzamos a hablar de nuestras vidas. Yo, como si en lugar de yerbas tomara suero de la verdad, le cuento toda mi vida. Le hablo de como la conocí, la enamoré, de como la amé y también de como la perdí. De como odio mi trabajo, y como quisiera otra vida. De que quiero liberarme y de lo que quiero hacer antes de morir.

El hombre me escucha con genuino interés y opina de vez en cuando. me sugiere que hacer y cuando esta en desacuerdo con migo me da sus ideas como alternativa.

Entonces noto de improviso que ya no tengo dolor de cabeza. En un principio no lo puedo creer pero después, me regocija la idea. Estoy tan contento que no puedo dejar de sonreír. El hombre, después de una pausa que ambos hicimos para tomar el ultimo sorbo de la ultima taza de la bebida de yerbas, vuelve a preguntar:

-Que es lo que lo ha taido  hasta aquí?  Buen hombre-

Yo intento responderle pero me niego a si quiera nombrar el dolor que ya se ha ido y solo atino a decir;

-ya se me olvido-.

Entonces yo soy el que pregunto:

-Cuanto le debo-

El se sonríe ladino y me responde muy orondo:

-La primera es gratis, pero me interesa mas su amistad que su dinero-

No se que decir y le doy mil disculpas para poder salir a disfrutar de mi vida sin el dolor y le prometo que volveré. Pero antes de salir me asalta una curiosidad y le pregunto:

-Y es yerba, que tomamos con limón, para que sirve?

El, mientras recoge los pocillos y lo ollita vacía y sin mirarme me responde:

-Para conversar, mia amigo, para convesar-

8 Agosto 2010

 

Hoy decidí morir. No es tan fácil y lo planeé como hago todo en mi vida.

 

Lo primero que hice fue escoger el lugar y me decidí por el cementerio. No porque fuera el mejor lugar sino para ser considerado con los deudos y morir en un lugar cerca para que el entierro fuera rápido.

 

En segundo lugar: el método.  Nada violento que no va con mi espíritu. Nada complicado que no va con el caso y nada demorado que la noche es corta. Después de un mes de estar sin tu amor, de comer mal y de no dormir bien pensé que lo mejor era morir de amor.

 

Salí para el cementerio caminando despacio para ir recordando los momentos lindos que vivimos juntos, llenándome de motivos, ahondando la herida en mi corazón. Mi alma estaba vacía y mi mente no razonaba. Pensar en ti era todo lo que podían hacer.

 

Llegue al cementerio a media noche, cuando mas frío hace. La luna en el cenit alumbraba cada rincón con esa luz fría y mortecina. Me senté en una tumba y espere la llegada de la muerte. Una hora después: nada. Tendría frío como yo? O  solo estaba esperando el instante preciso. Dos horas después: Nada. Comencé a pensar que el amor no mata pero el frío si. Me dolía el trasero en contacto con el yerto mármol de la tumba. Los dedos de los pies me pedían a gritos calorcito y  me comenzó a dar hambre. Si, el amor no mata pero el hambre si.

 

Salí del cementerio y me fui para mi casa. A cada paso recordaba el olor del café anisado que alguien vendía en la esquina de mi casa de madrugada. Elixir para los bohemios y trasnochadores. Recordé los palitos de queso y los pastelitos rellenos de guayaba, los churros rellenos de dulce de leche y el chocolate caliente. Llenándome de motivos, motivos para vivir.

 

Hoy decidí vivir. Vivir sin ti. Mi mente se lleno de imágenes de vida y me di cuenta que por ahora no te necesito. Llegue a la esquina de mi casa y... fui yo de nuevo como no te gustaba a ti.

21 Agosto 2008

Como siempre, todos los Agostos, desde que salió de su amado Ituango, Obdulio volvió a su pueblo para celebrar la Itangüinidad (que es como una fiesta patronal donde los patronos son los habitantes de Ituango). los 194 Kms. que separan a Ituango de Medellín (Colombia) se hicieron eternos.

Obdulio venia pensando en su adorada Adela y en sus amigos Quique y Julio. Adela estaba terminando el Bachillerato en el Colegio departamental. Sus amigos le habían dicho que no se separarían de Ituango como no fuera de vacaciones porque la gente de provincia como ellos sufrían mucho en las ciudades grandes.

-No cambio esto que ves: las montañas, el verde, el río y el aire que viene del cielo por vivir arrumado en una habitación en Medellín, que es un mierdero.-

Obdulio solo quería estudiar en la universidad y volver como un doctor a su pueblo.

-Pa' curar los pelaos (niños)-

decía con una emoción que casi lo hacia llorar.

El bus llego a Ituango a las dos de la tarde de ese 14 de Agosto. Obdulio fue hasta su casa y abrazo a su madre hasta que casi la ahoga. Su hermano le reprocho el abrazo tan estrecho.

-Déjalo, Jesús -dijo su madre- Prefiero que me mate de un abrazo y no su ausencia.-

Comió algo y salió a visitar a Adela pero no la encontró en la casa.

-Se fue al salón de belleza, querido -le dijo su cuñada- Como sabia que venias vos.-

Entonces Obdulio se fue a buscar a sus amigos. Los encontró en la calle peatonal del pueblo en medio de una multitud de personas que departían alegremente. la calle, como de unos quinientos metros estaba llena de mesas y asientos donde la gente charlaba animadamente mientras bebían cerveza y aguardiente. A las cinco de la tarde ya había mucha gente copetona (medio borracha) y la algarabía era ensordecedora.

El hermano menor de Adela vino para decirle a Obdulio que a eso de las ocho vendría con sus hermanos para la fiesta y que no se emborrachara antes.

Como a eso de las siete, ya de noche, llego un conjunto vallenato para una discoteca pero había tanta gente que tuvieron que tocar afuera para el beneplácito de los parroquianos que departían en la calle. Y como es sabido en estos casos los primeros en llegar a curiosear son los niños.

Enfrente de Obdulio y sus amigos había una veintena de infantes que aplaudían al compás de la música. Julio quiso quitarlos pero Obdulio se lo impidió.

-Quieto veneno, lo que es con los pelaos es con migo.-
-Si ya se, "Madre Teresa de Calcuta" que sos el defensor de los infantes, Pero es que no dejan ver.-
-Pues paráte pues, güevón, pero dejá los muchachos quietos.-

En ese momento un hombre con un maletín corrió hasta la puerta de la discoteca y lo tiro adentro. Entonces un resplandor como de rayo ilumino la noche. Para Obdulio y sus amigos solo fue algo que les tapo los oídos y luego los dejo sordos.

Era una bomba. la discoteca se lleno de humo y las personas corrían para todos lados despavoridas rostros ensangrentados y cuerpos en el suelo impresionaban mas que el horror de la explosión. la onda expansiva había cercenado cabezas, brazos y piernas, había destrozado rostros, costillas y pechos.

Un trozo de madera, que voló por la explosión, golpeo a Obdulio en la cabeza y el se desmayo. Después, cuando recobro el conocimiento, lo estaban llevando al hospital varios hombres, entre los que reconoció a su hermano, quien le dijo:

-Suerte que estabas sentado porque toda la explosión la recibieron los que estaban enfrente de vos.-

Obdulio recordó a los niños y se volvió a desmayar. Durmió toda la noche con calmantes y cuando despertó al otro día pidió el periódico donde leyó:

El frente 18 de las Farc-ep (Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia- ejercito del pueblo) fue responsabilizado por el atentado con bomba la noche de ayer en Ituango (Antioquía). Se cree que sea por retaleacion al pueblo por la participación de sus habitantes en la erradicación de cultivos de coca en Antioquía y Sucre (Dos departamentos o provincias de Colombia). El brutal e injustificado ataque deja un saldo de 7 muertos y 54 heridos entre ellos 10 niños...

Obdulio cerró el periódico y lloró.

28 Julio 2007

Es un homehaje a los once diputados de Cali, Colombia Asesinados por las Farc-ep (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-ejercito del pueblo) en cautiverio, sin ninguna justificación.


Laurita tomo su posición en la ventana como hacia desde hace muchos días, desde cuando pudo comprender que ella no tenia papá porque unos hombres malos se lo habían llevado lejos y no lo dejaban volver.
-Como se lo llevaron, Mami?-
-Estaba trabajando. El era diputado de esta ciudad (Cali) y estaba en el edificio del Concejo Municipal, cuando una banda de hombres con pistolas irrumpieron en el edificio y se llevaron a doce de los diputados.-
Ana, la mamá de Laurita interrumpió su narración, porque se dio cuenta que la niña no entendía.
- Mami, como pueden unas personas robarse a otras?-
La mamá de Laurita no pudo contestar. Ella misma no entendía el porque del secuestro. Ya habían transcurrido cinco años desde el hecho y aun, cuando los captores habían enviado pruebas de supervivencia no aceptaban negociar para su liberación.

El día anterior al secuestro Ana le había contado a su esposo que estaba embarazada. La noticia los hizo brincar llorar y bailar de alegría. Llevaban casi un año de casados y el bebe era la mejor noticia del mundo para ellos, que estaban profundamente enamorados.

Mientras Laurita esperaba la llegada de su padre mirando por la ventana, Ana se entretenía en los quehaceres de la casa. Pero esa tarde cuando llegaron unos hombres extraños a su puerta, ella observaba los juguetes que su amado esposo le había hecho a Laurita en cautiverio y que la Cruz Roja le había entregado. Eran unos burdos carros y aviones tallados en madera y una muñeca hecha con hojas de palma tiernamente tejida.

La madre de Ana abrió la puerta mientras esta escuchaba detrás.
-Que se les ofrece, caballeros.-
Uno de ellos que parecía el superior le dijo:
-Le traigo muy malas noticias a la señora Ana Rodríguez. Soy de inteligencia militar.
El corazón de Ana se estremeció y las lágrimas corrieron por sus mejillas temiendo lo peor.
La madre de Ana vio como su hija se dejaba caer al piso llorando desconsolada pero quiso que el hombre lo confirmara.
-Diga lo que tenga que decir y váyase.-
El hombre comprendiendo que Ana estaba escuchando, dijo como un locutor de noticias:
-En el día de ayer las FARC-EP (Los captores) Publicaron en su pagina Web que habían dado muerte a once de los doce diputados de Cali secuestrados hace cinco años y en la lista de occisos esta el nombre de el esposo de la señora Rodríguez. Lo siento mucho y si en algo podemos ayudar?-
-No. Ya dijo, ya se fue.-
La madre de Ana cerró la puerta y abrazo con todas sus fuerzas a su hija. Sintió su dolor y también lloro. Ana casi sin poder respirar le dijo:
Mamita, lo Asesinaron, esos malditos lo Asesinaron.
Laurita que había estado mirando toda la escena sin decir nada pregunto:
Que es asesinaron, Mami?

Los nombres y algunos detalleshan sido cambiados pero eso no importa porque el dolor tampoco escoge victimas.

15 Junio 2007


Aquí me siento, en el portal de mi casa a esperarte. Te espero desde hace tanto tiempo que ya no se cuanto.

El
día en que partiste se me hincharon los ojos de llorar y el pecho me
dolía de albergar ese dolor tan grande, más grande que yo; mucho más
grande que el mundo. Al final del día ya no podía ver el horizonte
porque mis ojos se cansaron de ver. No pude dormir y toda la noche la
pase aquí mismo tratando de ver en la oscuridad una luz, que me
indicara que tu volverías.

Así
paso un día una semana, un mes y otro y otro y otro hasta que se
juntaron tantos que ya no los conté más. Al principio solo entraba en
la casa para ir al baño, después me canse de comer crudo y entonces
interrumpía mi vigilancia para cocinar. Pronto me encontré sin dinero y
tuve que ir a trabajar. Al llegar a la casa después de trabajar, tuve
que asear la casa, lavar la ropa y hacer algunas reparaciones.

Me
sentí culpable por no esperarte todo el tiempo pero se me juntaron los
deberes. Me comenzaron a visitar los familiares los amigos y algún
intruso por Internet. Tuve que pagar algunas cuentas, contestar cartas
y leer algunos libros. Entonces comencé a sentarme, aquí, solo por las
noches a esperarte.

Debes
comprender que con tantas ocupaciones es natural que me sienta muy
cansado. Después de un tiempo comencé a acostarme cada vez más
temprano. Ahora la única estrella que alcanzo a ver es Venus, porque
las demás salen muy tarde, Ya deje de sentirme culpable y disfruto de
mis sueños; en los que por cierto, ya no apareces tú.

Ultimamente
me ha dado por coleccionar cosas. Colecciono conchitas de mar, hojas y
flores, avioncitos y carritos de juguete, poemas e historias, amigos y
sonrisas, besos y abrazos. Ya no tengo donde guardarlos y me toca ir a
compartir con otros, en otras partes.

Hoy he decidido no esperarte más porque tengo que hacer el deber más importante: Ocuparme de mi vida.

Esta cancion le biene muy bien a este relato es de mis favoritas.