Como siempre, todos los Agostos, desde que salió de su amado Ituango, Obdulio volvió a su pueblo para celebrar la Itangüinidad (que es como una fiesta patronal donde los patronos son los habitantes de Ituango). los 194 Kms. que separan a Ituango de Medellín (Colombia) se hicieron eternos.
Obdulio venia pensando en su adorada Adela y en sus amigos Quique y Julio. Adela estaba terminando el Bachillerato en el Colegio departamental. Sus amigos le habían dicho que no se separarían de Ituango como no fuera de vacaciones porque la gente de provincia como ellos sufrían mucho en las ciudades grandes.
-No cambio esto que ves: las montañas, el verde, el río y el aire que viene del cielo por vivir arrumado en una habitación en Medellín, que es un mierdero.-
Obdulio solo quería estudiar en la universidad y volver como un doctor a su pueblo.
-Pa' curar los pelaos (niños)-
decía con una emoción que casi lo hacia llorar.
El bus llego a Ituango a las dos de la tarde de ese 14 de Agosto. Obdulio fue hasta su casa y abrazo a su madre hasta que casi la ahoga. Su hermano le reprocho el abrazo tan estrecho.
-Déjalo, Jesús -dijo su madre- Prefiero que me mate de un abrazo y no su ausencia.-
Comió algo y salió a visitar a Adela pero no la encontró en la casa.
-Se fue al salón de belleza, querido -le dijo su cuñada- Como sabia que venias vos.-
Entonces Obdulio se fue a buscar a sus amigos. Los encontró en la calle peatonal del pueblo en medio de una multitud de personas que departían alegremente. la calle, como de unos quinientos metros estaba llena de mesas y asientos donde la gente charlaba animadamente mientras bebían cerveza y aguardiente. A las cinco de la tarde ya había mucha gente copetona (medio borracha) y la algarabía era ensordecedora.
El hermano menor de Adela vino para decirle a Obdulio que a eso de las ocho vendría con sus hermanos para la fiesta y que no se emborrachara antes.
Como a eso de las siete, ya de noche, llego un conjunto vallenato para una discoteca pero había tanta gente que tuvieron que tocar afuera para el beneplácito de los parroquianos que departían en la calle. Y como es sabido en estos casos los primeros en llegar a curiosear son los niños.
Enfrente de Obdulio y sus amigos había una veintena de infantes que aplaudían al compás de la música. Julio quiso quitarlos pero Obdulio se lo impidió.
-Quieto veneno, lo que es con los pelaos es con migo.-
-Si ya se, "Madre Teresa de Calcuta" que sos el defensor de los infantes, Pero es que no dejan ver.-
-Pues paráte pues, güevón, pero dejá los muchachos quietos.-
En ese momento un hombre con un maletín corrió hasta la puerta de la discoteca y lo tiro adentro. Entonces un resplandor como de rayo ilumino la noche. Para Obdulio y sus amigos solo fue algo que les tapo los oídos y luego los dejo sordos.
Era una bomba. la discoteca se lleno de humo y las personas corrían para todos lados despavoridas rostros ensangrentados y cuerpos en el suelo impresionaban mas que el horror de la explosión. la onda expansiva había cercenado cabezas, brazos y piernas, había destrozado rostros, costillas y pechos.
Un trozo de madera, que voló por la explosión, golpeo a Obdulio en la cabeza y el se desmayo. Después, cuando recobro el conocimiento, lo estaban llevando al hospital varios hombres, entre los que reconoció a su hermano, quien le dijo:
-Suerte que estabas sentado porque toda la explosión la recibieron los que estaban enfrente de vos.-
Obdulio recordó a los niños y se volvió a desmayar. Durmió toda la noche con calmantes y cuando despertó al otro día pidió el periódico donde leyó:
El frente 18 de las Farc-ep (Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia- ejercito del pueblo) fue responsabilizado por el atentado con bomba la noche de ayer en Ituango (Antioquía). Se cree que sea por retaleacion al pueblo por la participación de sus habitantes en la erradicación de cultivos de coca en Antioquía y Sucre (Dos departamentos o provincias de Colombia). El brutal e injustificado ataque deja un saldo de 7 muertos y 54 heridos entre ellos 10 niños...
Obdulio cerró el periódico y lloró.





