Hoy he visto la necesidad de publicar lo que está a continuación. Está dedicado a un amigo que ha sido casi mi hermano y con el que pase muchos de los momentos mas maravillosos de mi vida;durante mi infancia que duró hasta casi los quince años. El ha muerto y donde quiera que esté -en el cielo por supuesto-, quiero que sepa:que a pesar de que no nos habíamos visto durante los últimos 10 años; siempre estuviste presente y que se te sigue queriendo con el entrañable amor que se tiene por la propia sangre y carne. Adiós Hennry.
Leí el periódico por la mañana, como de costumbre, y en un rincón hallé este aviso clasificado:
"Si tiene alguna dolencia del cuerpo o del alma, venga, que yo tengo la yerba para curarlo todo."
Traté de no pensar en el asunto pero a medida que pasaba el día me obsesiono el dichoso aviso, y ahora, me encuentro aquí, parado frente a un localito oscuro, pero del que sale un aroma a yerba fresca y tiene un letrero en la puerta que dice:
"Yerbatero"
Cuando me decido entrar, en su interior atiborrado de yerbas y especias, encuentro a un hombre algo grueso, de mediana edad, que esta sentado disfrutando de una bebida de yerbas de la que sobre sale el aroma por encima de las otras del local. El hombre me invita con la mano y me muestra con su dedo regordete un banquito de madera al lado del suyo. Con un ademan de la cabeza me indica que me siente.
El dolor de cabeza que me llevó al lugar, no me deja pensar con claridad. Es un dolor crónico, no muy fuerte, pero constante. Por las noches me es muy difícil conciliar el sueño y hasta dormido sueño que me duele. Los doctores después de tratarme durante mas de un año abandonaron la tarea de curarme con un: " lo sentimos pero no encontramos la causa y creemos que es mas sicológico que somático". Pero allí frente al hombre que dice curarlo todo con una yerba el dolor se intensifica y me aturde.
-digame patrón, que lo trae por aquí?-
me dice el gordo con una sonrisa que me llena.
El hombre tiene unos grandes ojos negros con cejas bien delineadas que le enmarcan una mirada de chiquillo inteligente y travieso. su aspecto es limpio y brillante; a pesar de las toneladas de barro que le cubren las manos y la ropa. El se da cuenta que miro el barro y se disculpa:
-No se ocupe es que hoy me llegaron las yerbas fresca y las he tenido que acarrear yo mismo y como a mi me gustan con raíces el lodo es inevitable.-
Me sonrojo por la acusación que formuló mi mirada y trató de disculparme pero el hombre me dice nuevamente:
-No sea tímido cuenteme-
El gordo, mientras me habla y espera una respuesta, me sirve y ofrece un pocillo de su humeante bebida. luego con su dedo regordete me muestra trozos de limón en un plato y me dice:
-los ha cortado mi mujer con sus manecitas limpias, tomelo usted mismo los que quiera y exprimalos, luego me cuenta.-
Yo obedezco, tomo un trozo y lo exprimo dentro de mi taza y le doy una probadita. -Delicioso- tomo traguitos cortos después de los cuales soplo para volver a tomar. Esta realmente caliente pero para la temperatura de 15 grados centígrados que hay afuera es perfecta.
No se como se inicio la conversación pero en lugar de hablar de mi dolor comenzamos a hablar de nuestras vidas. Yo, como si en lugar de yerbas tomara suero de la verdad, le cuento toda mi vida. Le hablo de como la conocí, la enamoré, de como la amé y también de como la perdí. De como odio mi trabajo, y como quisiera otra vida. De que quiero liberarme y de lo que quiero hacer antes de morir.
El hombre me escucha con genuino interés y opina de vez en cuando. me sugiere que hacer y cuando esta en desacuerdo con migo me da sus ideas como alternativa.
Entonces noto de improviso que ya no tengo dolor de cabeza. En un principio no lo puedo creer pero después, me regocija la idea. Estoy tan contento que no puedo dejar de sonreír. El hombre, después de una pausa que ambos hicimos para tomar el ultimo sorbo de la ultima taza de la bebida de yerbas, vuelve a preguntar:
-Que es lo que lo ha taido hasta aquí? Buen hombre-
Yo intento responderle pero me niego a si quiera nombrar el dolor que ya se ha ido y solo atino a decir;
-ya se me olvido-.
Entonces yo soy el que pregunto:
-Cuanto le debo-
El se sonríe ladino y me responde muy orondo:
-La primera es gratis, pero me interesa mas su amistad que su dinero-
No se que decir y le doy mil disculpas para poder salir a disfrutar de mi vida sin el dolor y le prometo que volveré. Pero antes de salir me asalta una curiosidad y le pregunto:
-Y es yerba, que tomamos con limón, para que sirve?
El, mientras recoge los pocillos y lo ollita vacía y sin mirarme me responde:
-Para conversar, mia amigo, para convesar-





