Quiero decir a mis amigos que estuvieron con migo el día que tuve la carga baja que son correspondidos con el mismo cariño desinteresado con el que me colmaron de sus apreciadas bendiciones. Algunos comentarios me llenaron de ternura y otros de ánimo. Los que me aconsejaron me hicieron sentir acompañado. Los más me me hicieron sonreir y todos, absolutamente todos me hicieron muy feliz. Los amigos no se compran ni crecen silvestres, solo la fortuna los pone en nuestro camino. espero que estas nuevas amistades cibernéticas sean para toda la vida, como corresponde. Una vez más, con el corazón en la mano,gracias.

Para mi Amada Blanquita:

Hola chiquita, Todavia no hemos arreglado aquel entuerto del carnaval de 1992. Han pasado 15 años desde aquella noche y no has querido volver a hablar con migo. Por esta razónte escribo esta carta, aunque no se a donde enviartela.

Recuerdas como nos conocimos? Fué en la universidad, cuando nos estabamos inscribiendo. Llegaste y muy ladinamente a pedirme que te dejara colar en la fila porque estabas enferma y tenias prisa por lo de una supuesta cita médica. Tu y yo sabiamos que era mentira pero permití que te colaras solamente para hablar contigo. Desde ese día nos convertimos en complices de muchas pilatunas.

El que te puso Blanquita fuí yó. Un día llamé a tu casa y cuando pregunté por Blanquita, tu padre me respondio: "Blanca Leonor Gonzales García, asi se de more más caballero." Pero dos meses después te estaba llamando Blanquita como yó y todo el mundo.

Te conocí primero que a mi esposa y me costo mucho trabajo convencerla que entre los dos no existía ninguna relacion sentimental, y mucho menos, esa torrida pasión de la que una vez nos acusó.

Tambien debes recordar que tuve que convencer a tu madre que yo no quería ser su yerno y tuve que darle a tu padre varios discursos del porque yo no sería el yerno ideal para él. Ellos confiaban más en mi, que en el buenoparanada de tu hermano mayor.

Mi madre lloró cuando supo que me casaba pero no contigo, que eras su preferida y mi padre me pregunto si yo era maricón, cuando le confesé que te conocía hacía varios años y todavia no te había besado.

Despues de todo lo que pasamos juntos puedes dudar de mi? Quien sino yo despues que te fuiste de farra con tus amigotes tuvo que llevarte a tu casa a las tres de la mañana para que tus padres pensaran que estabas con migo? Quien sino yo estuvo ahí, cuando creiste que estabas embarazada y te ofreció que si tu futuro marido no respondía, diriamos que era nuestro. Sabes que no era falso, sino firme mi ofrecimiento. Y si sigo, la lista no cabría en todo el papel del mundo.

Tengo que reconocer que a tu lado aprendí a vivir la vida sin complejos ni beatitud. Eres de los espíritus mas libres que conozco y asi me lo hiciste saber desde el comienzo. A pesar que me gustabas mucho, al principio, tu desterraste el amor de pareja, lejos de nuestra amistad, porque sabías que era más valiosa así. Me mostraste el camino en muchos momentos de confución y estuviste con migo tanto en las malas como en las buenas. Eramos tan parecidos que el amor entre nosotros habría sido un error porque las cadenas que nos unían, eran tan fuertes, que nos habrían estrangulado.

La noche en cuestión yo no pude hacer nada. Era la primera vez que yo sabía, con certeza,que Eládio te engañaba. El estaba decidido a hacerlo con o sin mi consentimiento y yo accedí a cubrirlo solo para evitarte sufrimiento esa noche. Debes saber que pensaba decirte todo al otro día cuando pasará el calor y ayudarte a regresar a Bogotá. Yo sabía como reaccionarías y estaba dispuesto a abandonar la amistad de Eládio antes que la tuya. Desterré a Eládio del libro de mis amigos y tu arrancaste la hoja donde estaba yo en el libro de los tuyos.

Te extraño mucho, no por lo que hallamos hecho o por lo que dejamos de hacer, sino por tu voz amable, tu sonrisa calida y tu amistad de oro. Eras más que mi hermana, mi complice, mi pana, mi llave. Solo mi Amiga, mi mejor amiga. Recuerdo, muy especialmente, el último abrazo que me diste el dia que me casé. Dijiste que era el último, de esos, para que La Goyita no se pusiera celosa nunca más.

Comprendo tus sentimientos y no espero que lo entiendas pero si que me perdones. Porque, "Amigo es aquel que da la vida por sus amigos", Y tu habrías dado tu vida por mí. Perdona el dolor que te cause. Nunca fue mi intencion traicionarte, ni avergonzarte, y mucho menos burlarme de tí. Y yo en todo esto fuí el que más perdió.

Tus padres dicen que no saben donde estas y tu nunca haz querido hacerlo saber. Un pajarito me dijo que estabas en España y como no sé donde, he posteado esta carta en lacoctelera con la esperanza que algundía la leas.

Tu amigo, que sera Para Siempre:

Wilsao.