Yo había conocido a Adelaida cuando entré en una fiesta por error.

Cuando llegamos con Carlitos al Salón de recepciones tuve que ser presentado a todas las familias; para evitar se echado por colado. (Ya han visto lo que se ponen a hacer los colados que, no es más, que enamorar las parroquianas). Después nos sentamos y entonces Carlitos me preguntó:

-Quien era la hermosura con la que estabas?

-Con la que estaba Donde o Que?-

Traté de quitarle importancia al hecho para que Carlitos no preguntara mas pero, como a todos, la curiosidad lo tenia muerto.

- Pues, con la buenona que te encontré allá abajo.-

-Ah esa. Bueno la conocí mientras andaba perdido en ese salón. Eso es todo.-

-Pero te gusta.-

No me lo preguntó, Carlitos lo afirmó.

-Y tu Que sabes?-

-Es que tenías una cara de desesperación cuando te saque de allá.-

Lamente que se me notara tanto pero no dije nada. Entonces Carlitos que solo decía cosas inteligentes en el momento preciso, me hizo darme cuenta de un detalle.

-Por Que coño no le pediste el teléfono tu?

Entonces se abrió mi panorama. Salí corriendo para el segundo piso pero esa recepción ya se había terminado y de Adelaida nada. Entonces lamente que uno mismo no pudiera patearse el trasero.

Tengo cinco hermanos. Dos que por esa época ya se habían casado, uno menor que yo cuatro años, una hermana que me lleva un año y otro hermano que me lleva dos. Estos tres “delincuentes” se dieron cuenta rápido que yo estaba esperando una llamada que para mi era importante. Y se dedicaron a hacerme la vida de cuadritos. Cuando sonaba el teléfono me ganaban la carrera para contestar y cuando era para mi, siempre me decían que era una chica.

-Alo. Si, un momento por favor. Wilsao te necesitan con urgencia!

Corrí como loco y tomé el teléfono.

-Hola Chiquita como estas-

-Como que chiquita? se te esta corriendo el shampoo? (Enloquecerse).

Gritaba Carlitos al otro lado.

-Es que esperaba otra persona-

-Si ya me di cuenta. A quien estabas esperando a tu fantasma? Nada que llama?

-No y no quiero hablar al respecto.-

-Bueno allá tu. Quieres ir a una fiesta con unas tenebrosas? (Así llamábamos a las chicas que no van al cielo sino a todas partes).

-No estoy de humor-

Entonces Carlitos me dejo sus famosísimos concejos.

-Olvídala. Ella no te va a llamar porque eres feo (mentira) y bobo (calumnia). La vida es corta y hay que vivirla; pero no contigo que estas muy aburrido.

Y entonces colgó y yo me sentí muy triste.

Pero ahí no paró la cosa. Mi hermanito menor, que era una persona muy seria ecuánime y amargada, esa es la verdad, me chantajeó de la manera más vulgar y descarada.

-Yo soy capaz de asegurarme, siempre, de contestar el teléfono y guardar todos tus mensajes para ti solito si me pagas Cien pesos semanales-

-Cien pesos? Y es que crees que fabrico billetes? Cincuenta.

-Hecho. Pero pagas por adelantado

Como sabía que no abría negociación acepté y le di mis primeros cincuenta. Diario fui por mis mensajes.

-Que hubo hoy?-

-Nada.-

-Ah!-

Y como si fuera lo más natural del mundo me dijo;

-Y porque no le pagas a alguien para que te llame?

Juré no volverle a hablar al enano hasta que cumpliera dieciocho y le pudiera romper la cara sin ser encarcelado.

Ya habían pasado 2 semanas de mi encuentro con Adelaida y ella no llamaba. A pesar de todo yo no perdía la esperanza pero trataba de que no se me notara tanto por que mis hermanos, que se habían graduado de comediantes de Broadway y hacían un coro celestial que me cantaba aquello de:

Yo, sigo esperando, que suene en el teléfono tu voz

Y sigo aguardando que larga es la espera

Sin tu amor

No, puedo apartar los ojos del teléfono,

Fumando sin cesar

Esperando la llamada de mi amor....

Y después paraban y me decían Uhhhhhhh! para luego desternillarse de la risa. Que canallas! nunca esperé que se desquitaran de todas mis “fechorías” de esa manera.

Mi madre ya no soportaba mi mal humor y las discusiones con mis hermanos. Mi padre se declaro en huelga de pesos caídos hasta que se acabara ese zafarrancho que era mi casa cuando yo estaba. Entonces decidí terminar con todo eso, olvidarme de Adelaida y vivir mi hermosa vida de nuevo. Pero no era tan fácil. Y cuando yo daba todo por perdido sonó el teléfono. Como ya es de esperar mi hermanito se apoderó del teléfono y contestó.

-Aló. Si, si esta. Eh Wilsao una chica.

Me golpeo un martillazo en la cabeza y se me corto la respiración. Medio vueltas el estomago y me temblaron las manos y me empezaron a sudar. Tomé el teléfono y dije:

-Alo!

No dije más para evitar a los fisgones. (Mi padre, mi madre, y mis tres hermanos). Descubrí, entonces, que ellos también estaban esperando que Adelaida me llamara y la curiosidad y el morbo los estaba consumiendo.

-Hola Wil, como estas?-

Solo había una persona en el mundo que me llamaría "Wil", Blanquita.

-Ah, eres tú.-

-Noooo! si quieres cuelgo.-

-Lo siento Blanquita, es que esperaba a otra persona.-

-Si, ya me llegaron las noticias.-

-Y tu que crees?-

-Es bonita?-

-Pues a mi me gusta-

-Es interesante?-

-La verdad no sé, solo hable con ella un ratito y nada muy profundo.-

-Y entonces cual es la pendejada?-

-A que te refieres?-

-A que tu mamá me llamo para que hablara contigo a ver si dejas el mal humor y las peleas con tus hermanos y te vuelves a dedicar a estudiar y a hacerte el pendejo, por ahí pero de buen genio, como siempre.-

-Ah, mi mamá fue la del chisme.-

-Es que estas inmamable con eso de la desconocida. La verdad te desconozco. Siempre tan centrado, tan cerebral y ahora me sales con un chorro de babas. Te ablandaron unas nalgas?-

Yo sabía que Blanquita tenía razón pero me sentía ofendido.

-Oye, que te me estas metiendo en la cocina.

-Y para que son los amigos? Si no pueden decirte lo que piensan; entonces apaga y vamonos.-

-Bueno Blanquita, no te enfades.-

-Tengo o no tengo razón?-

-Pus, si-

-Entonces quieres ir al cine conmigo?-

-Esta bien, paso por ti a las siete, OK.-

Nunca me había divertido tanto con Blanquita como ese día. No solo fuimos al cine sino que salimos a tomarnos algo oyendo salsa y bailando un rato. Hablamos de todo, como siempre. Nos apasionaba la política, el fútbol y el cine. (No soy experto solo me gusta verlo y comentarlo con alguien). No mencionamos a Adelaida para nada y por esa noche se me olvido. La magia de mi amiga hizo que se fuera mi obsesión.

Cuando ya parecía curado de "Adelaiditis" aguda, sonó el teléfono una vez más. Esta vez contesto mi madre.

-Alo! Si, si esta. Quien lo necesita?(Las madres quieren saberlo todo y la mía es profesional en ese campo). Ah carajo! Willis (Así me llaman mi madre y mis dos hermanas) te hablan!!!!

-Quien es?-

Mi madre lo dijo con un alivio, que era mas que evidente.

-La famosísima Adelaida.-

Cuando conteste el teléfono, Adelaida estaba muerta de la risa.

-Alo-

Dije yo con mucha tranquilidad.

-Hola Wilson (que es mi verdadero nombre) explícame eso de famosísima.

-Espero hacerlo personal mente-

-Bueno, eso se puede arreglar.-

Nos pusimos una cita y nos encontramos pero esa... es otra historia


la famosísima Canción