Mi amigo Ramón era mas amable que una aeromoza, tenía un don de gentes que sería la envidia de la madre Teresa de Calcuta pero, sobre todo, Era galante con las mujeres. Por estas razones me extraño su petición de ayuda para escribir una carta de Amor.
-Monchito, pero si tu no tienes problemas con eso; antes, me puedes dar clases.-
Ramón, que era muy blanco y rubio se puso rojo como un semáforo de luces alógenas.
-Bueno, no hagas escándalo! es que quiero escribirle una carta romántica a mi amorcito que vive en Villavicencio. (Es una pequeña ciudad que, entonces quedaba a cuatro horas en carro desde Bogotá y que después de una costosa inversión ahora solo está a hora y media).
-Pero si es lo mismo, Monchito.-
-No, no es lo mismo porque yo quiero que sea muy poética y que le llegue muy adentro.-

Los llaneros, como les decimos a las personas de esa región, son unos magos para hacer rimas. Hacen contrapunteo, que es un duelo de versos, en el que se utilizan las "décimas" o coplas de diez versos. Entonces Ramón saco un papel de su bolsillo y me lo paso diciendo.
-Esta es una décima que escribí para Maria Eugenia (Así se llamaba la Muchacha). Quiero que me des tu concepto. Si te llegas a reír me olvidare que soy un caballero y te daré una sacudida que temblaras tres meses seguidos.-
Ante tan amable insinuación al respecto de preservar mi integridad, tome el papel y leí la famosísima décima:

Te pienso por la mañana,
a medio día y de noche
estas en mi pensamiento
que hace de amor derroche.
Por que tu, no me contestas
cuando de amores te hablo?
que por tu amor estoy calvo
ojeroso y papanatas
pero en mi haber yo conservo
el palito pa’ las muchachas.

No me reí porque me aterrorizaba la amenaza y lo único que atinaba a pensar era que estábamos realmente jodidos.
-Monchito no creo que las décimas sean muy románticas y mucho menos una con insinuaciones un tanto sexuales. (Palito pa' las muchachas).-
-Cuando digo "palito pa las muchachas" me refiero a que tengo el don.-
-Bueno, como digas. Pero, aun así, no creo que sea el indicado.-
Monchito se puso triste y me dijo:
-Lo sabia. Es que yo para la poesía soy negado.-
yo estaba absolutamente de acuerdo pero por razones de salud me abstuve de comentar al respecto.
-Y entonces?-
-Bueno a eso vine, a que me aconsejaras y me ayudaras.-
-Ayudarte y como?-
-Escribe tú la carta como si fuera mía y así todo arreglado-
-Alto ahí! Eso es lo más difícil. Primero yo no conozco la chica, segundo, yo no estoy enamorado de ella y tercero, de donde carajos sacaste que yo soy poeta o algo así.-
-No serás poeta; pero como tienes tantas amigas algo debes hacer que les gusta.-

Como dije en otro post mi madre se encargaba de mi publicidad gratuita de que yo era un “play boy”; pero lo cierto es que es que yo siempre tuve mas amigas que amigos y mi mejor amigo, era una amiga. Pero en cuanto a amores, era un poco mojigato e idealista. “Yo seré de una sola mujer”, o “El amor es para toda la vida”, y otra perla como: “Solo se ama de verdad una sola vez”. Debo confesar que aun pienso parecido a pesar de toda el agua que ha pasado debajo del puente.

Como no me gusta llevarle la contraria a nadie resolví ayudar a mi amigo de la mejor manera que pudiera. Primero ubique en mi mente al amor de mis amores. Matalucha (Ella se llama Martha Lucia pero yo le digo así). Enseguida me puse a pensar en que estaría sintiendo si estuviésemos separados? No llore porque soy bien macho pero me corrió un escalofrío… Y por último, Debía saber cual era el motivo de la misiva.

-Y por que quieres escribirle una carta, Monchito.-

-Porque ella no confía en mi amor y no se decide a casarse con migo. Pero yo estoy seguro que la convencerás.-

Así de simple resulto el encarguito; si Monchito no se casaba con Maria Eugenia seria culpa mía y del diccionario. Ja!. Le dije a Monchito que retornara al día siguiente y puse manos a la obra. Así escribí mi primera carta de Amor por encargo y no fue la ultima.

Esto fue lo que resulto:

Mí muy amada Maria Eugenia:

Haz de saber que desde el instante en que te propuse matrimonio y no aceptaste, mi vida se trastornó de mil maneras. No como y no duermo bien, No puedo trabajar ni pensar y apenas puedo hablar lo necesario con la gente. Y todo se debe al hecho de que te amo y mi amor no es correspondido.

No soy hombre que se ande con pequeñeces ni frivolidades y que te ama profundamente, como profundo es el mar. Nunca he sido media tinta y si te digo que te amo es porque es así. Si no te amara no te pediría que unieras tu vida a la mía pues yo soy o no soy.

Despiertas en mí una infinita ternura que puedes ver en mis ojos, oír en mis palabras y sentir cuando mis manos acarician las tuyas. Si pudieras abrir mi pecho y ver mi corazón lo hallarías repleto de amor pero envuelto en ternura para ti, que eres su reina.

Maria Eugenia, yo no pretendo obligarte a nada pero si quiero conminarte a que te decidas de una vez y termines con este tormento. O me rechazas y me obligas a dejarte en paz o me aceptas y me permites mimarte para el resto de nuestras vidas. Si me rechazas me iré muy lejos para llorar mi amor y evitarte el enojo de volver a verme.

El Hombre que más te ama en todo el mundo:

Ramón

La carta debe ser buena porque Monchito y Gegenia (Como yo le digo a Maria Eugenia) llevan casados dieciocho años.

Esto me hace acordar de una vez que envié una carta de amor a la chica equivocada… pero esa es otra historia

Nota del autor: Despues de tantos años conservo la carta pues para mi es parte de mis tesoros. La coplas es una versión libre de lo que yo recuerdo que decia el papelito de Monchito.