Que cosa mas deliciosa es despertar un Domingo por la mañana sin tener que ir a trabajar, con la persona que amas a tu lado durmiendo placidamente como un bebe. Levantas tu cabeza, la miras y después continúas durmiendo hasta que el hambre te despierte.

Ese domingo Habría sido perfecto, si muy a las siete de la madrugada no se hubieran escuchado gritos.
-Que es mía-
-No mía! Mamá!-
Yo como si no hubiera escuchado nada me di vuelta y cerré otra vez los ojos. Entonces mi esposa me dijo:
-Te hablan-
-Ah no, yo soy papá de lunes a Domingo. Aquí la mamá eres tú.-
-Ay gordito, mira que quieren y vienes y me cuentas. Si?-
Cuando te ponen esos ojos como los del gato de Sherek, no queda más remedio que acceder. Entonces me levanté y fui a ver que sucedía.

Mis dos hijas menores, Verónica y Eliana estaban discutiendo por una almohada.

-Vero! Dame mi almohada!-

-Quita tus regordetas manos llenas de chocolate de MI almohada.-

-Vero, eres una tonta-

-Nana ya me estas hacienda enojar.

Entonces yo interrumpí la sesión de improperios y les pregunté que pasaba. Mi hija menor que es muy impulsiva y consentida se despacho primero.

-Es que Vero se aprovecha de mí porque soy menor. Vemos en TV lo que ella quiere y oímos la música que a ella le gusta. Ya estoy cansada de ella y quiero irme para otro cuarto. No quiero ver más a Vero.-

Ese es un punto de vista muy subjetivo porque yo mismo soy testigo de que Verónica se desvive por su hermanita, la deja elegir todo y la cuida como una mami chiquita.

Talvez por esta razón, Lo ojos “Figantes” de Verónica se pusieron aguados y ella salio corriendo a llorar en los brazos de mamá. Entonces recordé que cuando yo era niño me sucedió algo parecido.

Mi Padre es un hombre tranquilo, que goza de la vida y que tiene como pasión el fútbol y yo herede ese pequeño defecto. De chico el no me compraba juguetes sino pelotas y me llamaba como el Famoso jugador de fútbol Brasileño, Falcao. Cuando se aburrían de que yo patera sus cosas y me daban mi “Tate-quieto” entonces yo me convertía en narrador deportivo. Recuerdo a mi mamá gritando:

-De que botón se apaga este muchachito? O. Me vas a volver loca, cabezón.

Bueno algún defecto tenía que tener.

En una ocasión mi papa nos castigo por irnos con mi hermano mayor a jugar fútbol con los zapatos nuevos de ir a la escuela. (Debo aclarar que nos los quitamos para jugar y a mi se me llenaron de ampollas los pies por jugar descalzo. Pero mi papa no nos dejo explicar y nos castigó de todas maneras.) El castigo consistía en no salir a jugar en un mes. No podíamos asomarnos a la calle como no fuera para ir a la escuela.

Pero nadie dijo que dentro de la casa no se pudiera jugar y me convertí en la pesadilla de la familia por tres semanas hasta que un nuevo castigo vino para mí. Mi padre me dijo:

-Te has portado tan mal que voy a dejar salir a tu hermano antes del mes, pero tú sigues castigado una semana más.-

A mi no se dio mucho porque mi hermano se había convertido en mi conciencia y francamente ya me estorbaba. No toques, no hagas, no mires porque le voy a decir a mi papa. Mientras se ponía los zapatos tenis para salir a jugar con los amigos (Yo seguía castigado) me dio mas concejos y recomendaciones que mi madre en toda mi vida.

_Mira cabezón, no juegues en la casa vas a romper algo y no te van a volver a dejar salir hasta que cumplas dieciocho años. No te entres al cuarto de mis hermanas porque te van a linchar y no toques, mires o si quiera pienses en esta caja, esta claro. Yo asentí con la cabeza por reflejo pero empecé a impacientarme porque no salía para poder revisar la dichosa caja. Una vez hubo salido procedí a hacerle los honores. Pero no pude abrirla, a pesar de ser de cartón. El le había puesto cinta adhesiva por todos lados y por muchos intentos que hice no conseguí abrir el “Tesoro”. La sacudí un poquito y, como sonara como una maraca, la sacudí más fuerte y se me soltó. Lo juro, solo por reflejo, le di un puntapié tan fuerte que la caja se elevo y casi sale por la puerta sino hubiera sido por que mi hermano se devolvió, a no se que, y la caja le pegó en la cabeza.

Se abalanzó sobre mi con la cara transformada, con una mirada de asesino y mordiéndose los labios de la ira. Yo creí que me iba a matar pero mi padre llego en ese instante y nos separo.

-Que paso Aquí, caballeros?

Yo Salí corriendo y me refugie en el baño mientras mi hermano le decía a mi papa:

-No seria posible que nos separaras de cuarto? Estoy hasta la gorra de mi hermanito. Le da patadas a todo y me rompe todo lo que tengo, todo agarra, y yo no le puedo decir nada porque soy el que resulta castigado. Además, a mi es el que me toca cuidarlo siempre y el nunca me hace caso. Y mira hoy guardé mi colección de carritos en esta caja y me la agarro a patadas. Te parece justo? Si de mi dependiera no le querría volver a ver la cara.

Me dio una infinita tristeza oír a mi hermano decir que no me quería cerca. Yo solo quería estar con el y el no me soportaba. Llore un ratito en el baño y cuando Salí ya había decidido independizarme de el, jugar mis propios juegos y tener mis amigos para no ser una carga. Es una decisión muy dura para un niño de cinco años pero así fue y así lo hice.

Mi padre le dijo:

-No me gusta que te exprese así de tu hermano. Tienes que cuidarlo por que tu mama acaba de tener otro hermanito y esta muy ocupada con el; por el cuarto, despreocúpate, que no hay mas y te tienes que aguantar como estas. No se hable más del asunto.

El resentimiento con mi hermano me duro unos meses pero termine perdonándolo. Le perdone todo menos lo que dijo de último a mi padre:

-Yo no quiero estar en el mismo cuarto con el famosísimo WILSAO. Desde ese día mi papá, mis hermanos y casi todo el mundo me llama Wilsao, el Famosísimo Wilsao.

Cuando termine de contarle la historia a mi hija ella me dijo:

-Debiste sentir muy feo, verdad?-

-Si, ahora te explicas porque Verónica, que te consiente y te apapacha, esta sentida llorando?

Ella se levanto y con un besito le pidió perdón.

Esto me hace acordar de un día que pateé una caja, que después supe que era un despertador, y mi mama casi me mata… Pero esa es otra historia.