Cuando uno no puede decir "no" mejor es que se pusiera cinta adhesiva en la boca, como esa que usa Mc'Giver, para evitar decir si. Mi hermanito mayor me pidio que le entregara uan carta a la chica, que por ese entonces, "le agitaba el cañaveral". Y yo no pude negarme y eso que tenia razones muy poderosas para hacerlo y todas de salud, por cierto. El asunto fue que decidí ayudarlo para no ver mas esa cara de cachorro con hambre que me ponia.

No me atrevia a preguntar como solucionaria lo del fiero perro que custodiaba la doncella para no hacerme complice de quiensabe que atrocidad. Jaime, como se llama mi hermano vino corriendo una mañana de Sábado, me dio un sobre y me dijo:
-Este es el momento de cumplir. Esta es la carta que vas a llevar. Ahora mismo Carlitos y Rubén (Del grupo de piropeadores de esquina ) me avisaron que el papa de Angelica ( asi se llamaba esa preciosidad) se fué.-
Era muy extraño que aquel hombre saliera de la casa pues vivia de un pequeño taller de orfebrería que tenia y evitaba por cualquier medio salir de casa para no dar oportunidad a los ladrones.
Jaime continuo como si me estuviera dando un informe de inteligencia militar y ya tuviera todo cubierto.
-Salio hace diez minutos y salio con la madre de Angélica, lo que quiere decir que está solita. apúrate, cabezón, que ellos no se demoran fuera y solo tenemos unos minutos.-

Me levanté como impulsado por un resorte y como si Jaime me hubiera dado una orden castrense y yo fuera un soldado (Un pendejo es lo que era). Salimos los dos de la casa. Jaime iba llevando una bicicleta. Nos dirijimos hacia la esquina para otear que el camimo estuviera libre, cuando vimos al "bendito" perro ladrando y corriendo como alma que lleva el diablo dentro de la berja que rodeaba la casa. Como es lógico, fué lo primero que pregunté:
-Es que me vas a vacuanar contra la rabia; porque yo veo el perro allí.-
-Ya te dije que lo tengo arreglado.-
Me señaló la otra esquina donde estaban Carlitos y Rubén haciendo lo mismo que nosotros. Jaime agitó una mano y ellos le contestaron. Mi hermano se montó en la bicicleta y partio raudo para parar por enfrente de la casa de Angélica. El perro se distrajo el tiempo suficiente para que Jaime abriera la reja de la entrada y saliera disparado hacia Carlitos y Ruben mientras la fiera lo preseguía, dio la vuelta a la esquina, el perro tambien y despues oí que el animal chillaba, gruñia y despues silencio. Ví a mi hermano en la esquina y me hizo la seña convenida para indicarme que el perro ya no era una molestia.

Mientras caminaba para la casa de la chica se me metio la curiosidad de saber que habria escrito Jaime, que era tan romántico como una pelea de boxeo, a esa chica de maneras graciles que se notaba que era toda ternura. Llegué frente de la casa marrullando la manera de leer la carta de Jaime antes de darsela a Angélica, toqué el timbre y entonces me entraron unos nervios que me temblaban las rodillas. Comprendí lo ridiculo de la situación y ya me iva a ir cuando ella abrio la puerta y me dijo:
-Buenos dias, mi papá no está.-
-No, si yo no vengo a ver a tu papa.-
Ella sonrio porque comprendio que el asunto era con ella pero se sorprendio de que fuera precisamente yo quien la buscara. Por que yo era un mosalvete de trece años con cara de diez que no le llenaba sus requerimientos.
-Esta bien y entonces que quiere el caballero?
La odie porque, aunque yo no quería nada, ella no me estaba tomando en serio.
-Mira cariño yo solo vengo a...-
-Carajo!-
dijo ella señalando el carro de su padre que venia acercandose a la casa.
ella me halo hacia adentro y me dijo:
-Escondete en el baño que si mi padre te encuentra aqui nos mata a los dos.- Corrí para el baño y me metí en la bañera detras de la cortina. y me quede tan quieto como un adorno.
-Ay Jaimito esto te va asalir bien caro. Bueno si logro salir vivo de aquí.-

Estaba yo en mis disquicisiones cuando se me iluminó el foco y no resistí la tentacion de leer la famosa carta.

"Tu me gustas y yo se que tegusto. Te espero el Sabado por la tarde en el parquecito de Villasonia".

-Eso si que es dejar las cosas claras, pero a lo bruto.-
Pensé.
-Y esto es una carta de Amor? Se nos jodio el romance.-
En eso entró Angélica y me dijo:
-Sal rapidamente y te pierdes como el viento antes de que mi papa se de cuenta.-
Salí como un cohete y cuando ya iva alcansando la reja me acordé que no le habia entregado la carta. y Cuando me devolvi para entregarsela salio su papá de la casa preguntando por el perro y cuando me vio dijo:
-Y usted que hace aquí?
Yo no me acuerdo que le conteste. estaba tan asustado que creo que balbucee sin decir nada y lo que pasó despues... es otra historia.