Sindicado por mis idilios oníricos

Me inserto en la cotidianidad circunstancial

Como quimera morfeica,

Esbozo soslayado,

Duda itinerante;

Que abre su cardios

A la sombra mesurada de tu presencia.

Presencia en el inicio, liviana,

Fugaz.

Como el costado insondable de Selene

Que se preconcibe cierto;

Pero que surca el campo de lo tangible,

Lo verdadero.

Sin dar razón a Cronos

Para represar la cascada eterna

De los instantes;

Que se hunden en el olvido,

Lodo inerte,

Fango anestesiante.

Que preserva el fósil

De tu precario sentimiento.

Así te encuentro

Cuando exploro las calendas,

Cuando en el clímax de la arrogancia

Expelo las letras

Que se encadenan ávidas,

Lógicas y fáciles;

Y que cantan con Eolo:

Te amo.