Aquí me siento, en el portal de mi casa a esperarte. Te espero desde hace tanto tiempo que ya no se cuanto.

El
día en que partiste se me hincharon los ojos de llorar y el pecho me
dolía de albergar ese dolor tan grande, más grande que yo; mucho más
grande que el mundo. Al final del día ya no podía ver el horizonte
porque mis ojos se cansaron de ver. No pude dormir y toda la noche la
pase aquí mismo tratando de ver en la oscuridad una luz, que me
indicara que tu volverías.

Así
paso un día una semana, un mes y otro y otro y otro hasta que se
juntaron tantos que ya no los conté más. Al principio solo entraba en
la casa para ir al baño, después me canse de comer crudo y entonces
interrumpía mi vigilancia para cocinar. Pronto me encontré sin dinero y
tuve que ir a trabajar. Al llegar a la casa después de trabajar, tuve
que asear la casa, lavar la ropa y hacer algunas reparaciones.

Me
sentí culpable por no esperarte todo el tiempo pero se me juntaron los
deberes. Me comenzaron a visitar los familiares los amigos y algún
intruso por Internet. Tuve que pagar algunas cuentas, contestar cartas
y leer algunos libros. Entonces comencé a sentarme, aquí, solo por las
noches a esperarte.

Debes
comprender que con tantas ocupaciones es natural que me sienta muy
cansado. Después de un tiempo comencé a acostarme cada vez más
temprano. Ahora la única estrella que alcanzo a ver es Venus, porque
las demás salen muy tarde, Ya deje de sentirme culpable y disfruto de
mis sueños; en los que por cierto, ya no apareces tú.

Ultimamente
me ha dado por coleccionar cosas. Colecciono conchitas de mar, hojas y
flores, avioncitos y carritos de juguete, poemas e historias, amigos y
sonrisas, besos y abrazos. Ya no tengo donde guardarlos y me toca ir a
compartir con otros, en otras partes.

Hoy he decidido no esperarte más porque tengo que hacer el deber más importante: Ocuparme de mi vida.

Esta cancion le biene muy bien a este relato es de mis favoritas.