En estos días recibí unos comentarios de una “anónima” que resultaron bastante insultantes. No porque halla increpado a este gordo, sino por que sus comentarios fueron muy desobligantes y, yo diría, que perversos. Por esta razón quiero quejarme públicamente y espero que Lacoctelera acepte mi humilde sugerencia de no recibir comentarios anónimos sin, por lo menos, una página web donde uno pueda contestarle al susodicho “bicho” como se merece.

La comentarista anónima firma como Maria Conchita. Este personaje hace unos comentarios muy acertados acerca de mi ortografía. Es bueno que a uno lo corrijan porque así mejoramos todos. Pero la infausta “Maria Conchita” solo se limita a llamarme burro y no aprecia mis ideas expuesta en el post. Llega a decirme que es un atentado y que casi se muere de llorar tanto por los “horrores” ortográficos. Y lo que es peor; o es masoquista o es estúpida; porque sufriendo como sufre se leyó y comentó otros tres de mis post, y siguió por lo mismo.

Otro comentario fue acerca de la música de mi último post. Yo comprendo que en gustos musicales cada ser humano es un mundo aparte. Pero en estos espacios del Internet donde uno comparte sus sentimientos, ideas, tristezas, felicidades y toda clase de aconteceres diarios del ser humano, a mí también (Asi como a muchos de ustedes) se me antojó compartir unos versos reforzados con música. Algunas personas no entendieron que la letra de los boleros era lo más importante (Aunque creo que yo debí decirlo) y que los versos solo eran como una firma personal. Es decir yo quería compartir esa música y dejar una huella personal en ella. Otras me dieron sus consejos para mejorar en el futuro, con el mayor respeto y se nota que en realidad me aprecian. Pero la infausta Maria Conchita, se atrevió a decir que como osaba publicar esa música sabiendo que hay personas a las que no les gusta. Reitero: No a todos les tiene que gustar la música, pero si a uno no le gusta solamente deja de oírla y ya, pero no sepone en la tarea de regañar al que la publica. Yo no me enojo con nadie al que no le guste porque, como ya dije, cada ser humano es diferente y hay que respetar.

La verdad, pretendí no darle importancia al hecho pero me ha afectado al punto de desanimarme. Pero he pasado del desanimo a la santa ira y me he desahogado ya.

Agradezco a mis amigos por sus cometarios y sugerencias que serán tomadas en cuenta porque han sido con el mayor respeto y cariño y así las he recibido. Pero a “Maria Conchita (De la que se que es colombiana o colombiano y que vive en Cali, muy cerca del la autopista sur y otras cosas que por mi contrato de privacidad no puedo divulgar), la que dijo que no podía leerme mas (Gracias a Dios porque no quiero muertos, y menos por llanto, en mi conciencia) le estoy sinceramente agradecido por no volver a hacerlo.

Una ultima reflexión:

“Cuando la arrogancia es muy grande raya en la estupidez”

Wilsao

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