Me fascina cuando dos viejas “amigas” se encuentran

-Como estas querida?-

Aunque ella quiere decir es: Como estas de vieja.

-Es que a ti no te pasan los años-

Pero ella está pensando que los años no le pasan sino que se le han quedado toditos y, lo peor, que le han dejado unas “patas de gallina” que parecen de Avestruz. Lógicamente nadie le dice nada de eso a la otra persona… Hasta hoy.

Sarita vino de Colombia a visitar unos familiares en Orlando, FL y por supuesto tuvo que pasar por Miami. Para ahorrarse unos “denarios” Nos “Quiso pasar a saludar” (Lo que significa que se quedo en mi casa una noche y un día mientras sus parientes de Orlando la pasaron a recoger).

Pero Sarita no era amiga de mi esposa sino mía o mejor dicho de mi hermana, compañera de la Universidad. Era de esas mujeres que se quedan solteronas y de las que uno dice:

-Porque carajos se quedo en la “estación” y no se subió al “tren”.-

Cosas de la vida, supongo; pero que desperdicio Dios mío! Cuando yo la conocí tendría unos veinte años y yo, unos dieciséis. Era simplemente fabulosa, encantadora e inteligente y yo caí prendado de sus encantos. Si, ella fue uno de mis amores platónicos.

Por supuesto después de veinticinco años de no verla la expectativa era tan grande que no logre disimular con mi esposa y ella, muy “comprensiva” se encargo de ponerme mas nervioso. Cuando salio de Inmigración, halando a duras penas sus estrambóticas maletas, pude reconocerla pero la decepción me callo como un autobús desde el décimo piso. Ella me sonrío y me dijo:

-Hola Wilsaito, mi amor. Gusto de verte.-

Yo, sin poder articular palabra, me quede allí estacionado, sin hacer nada. Ella me dio un besito en la mejilla y me abrazo como si nada. En eso recibí el primero de veinte codazos en dos días.

-Hola Sarita como estas… (De vieja) de bien.-

-Y tu Wilsaito también estas muy, muy… (Gordo) joven, caramba si Es que no te pasan los años.- (Si claro, solo se quedan).

Durante el trayecto a la casa Sarita hablaba muy animadamente con mi esposa y mis hijas pero yo permanecía tan callado que recibí otros cinco o seis codazos más. Cunado llegamos a la casa tomamos la cena que yo tenia preparada para ella (soy muy buen cocinero) y recibí sus elogios por la comida como quien oye llover. Salimos a caminar porque la noche estaba fresca y la casualidad nos dejo un momento a solas y ella aprovecho para preguntarme:

-Te molestó que viniera?-

-En lo absoluto. Siempre serás bienvenida a qui en mi casa.-

-Entonces que sucede, que te he notado muy extraño y apático?-

Entonces yo, sincerote como siempre, no pude callarme la bocota y le dije que era por que yo la recordaba “algo diferente”. Ella muy inteligente, comprendió el mensaje y lejos de enojarse sonrío divertida.

-Bueno yo también esperaba ver a otro como el que yo recordaba: esbelto, rubio y charlatán. Pero me encuentro con un gordito muy bronceado, con el cabello gris como una papa salada y callado como una tumba. Sin embargo no me has decepcionado sino que he comprendido que has vivido.-

Esa respuesta me dejo avergonzado, más atolondrado y pensativo.

-Soy un gusano que hizo sentir mal a una chica, inconsciente con los sentimientos ajenos por hablar más de la cuenta y muy egoísta por pensar solo en lo que yo quiero.-

Entonces ella interrumpió mis disquisiciones y me pregunto:

-Que piensas-

-En la suerte de tener una amiga como tu-

De ahí en adelante todo fue como en los cuentos de hadas. Solo que no comimos perdices porque ya habíamos cenado.