Había estado todo el día lamiendome y durmiendo por ratitos. Esa es la vida de los gatos. Mucho: Miiiaaaauuu todo el tiempo, refriega que refriega piernas y ronroneo de soborno para los humanos que te acarician.

Pero de noche es diferente. No bien a comenzado a oscurecer y ya se oyen los maullidos de los otros gatos llamando a tener aventuras en los tejados. Que persiguiendo ratones, que peleando con gatos de otra banda y asustando a las aves que anidan descuidadamente por ahí.

Sin embargo hoy no quiero salir a correr con mis socios. He oído un maullido especial de una gatita que me trae suspirando desde hace tiempo. Que se pasea por aquí y que se pasea por allá, tratando de llamar mi atención y yo, muy juicioso y correctito, ni un soslayo le hecho. Aaaaah! pero hoy, aprovechando que mi gata se ha ido, iré a ver que es lo que a esa gatita se le ha perdido. Talvez entre los dos lo encontramos.

Ahí está y se ve increíble con su pelo negro brillante y su figura de gata de cuento de hadas que me llena los ojos. No puedo mas que relamerme los bigotes. Yo, ronroneo de gusto y ella, maúlla de placer. Yo rozo mis bigotes con su cola y ella sube el volumen. La cosa mejora cuando yo rozo mi torso contra el suyo y ella chilla como si su vida dependiera de ello. Y entonces se viene la de Warterloo.

Algún cojo me lanza el zapato que le sobra mientras nos dice sapos y serpientes por el ruido que hacemos; con tan buena puntería, que me da en medio de los ojos. Me duele tanto que lo único que puedo hacer es gritar y entonces... me despierto y en medio de la oscuridad alguien me pregunta:

-Que pasa gordo?-
-No se. Tenia una pesadilla, supongo.

Blogalaxia Tags: