El tiempo pasa y en su irremediable paso demoledor nos apabulla, nos pasa como una aplanadora por encima y nos hace alguna mella. De paso nos deja alguna s arrugillas y cientos de canas (en mi caso). Pero tercos de nosotros nos resistimos a aceptar que Kronos no se detiene. Ahhhh! La pérfida vida se encarga de recordarnoslo y usa su mejor estratagema, el mas inocente de los mensajeros; nuestros hijos.

Mi tercera hija, Verónica (Vero para los amigos y Ojos Figantes (gigantes) para mi) ha cumplido catorce años y yo la sigo viendo como un bebe. Ella se empeña en hacerme creer que ha crecido diciendome todas esas pendejadas de que ya tiene edad de trabajar (cosa que es falsa), que quiere aprender a conducir (cosa que es loca) y que ya tiene novio (cosa que es seria).

Siempre hago una pequeña reunión para los amigos y la familia donde celebramos el cumpleaños y ayer la hicimos. mucha música, mucho ruido y mucha risa. Después del ágape tuve un ratito de conversación con ella a solas y me pregunto:

-Papi que es lo que mas recuerdas de mi?-
-Pues cuando eras bebe-
-Ahí va otra vez. Toda vía te acuerdas?-
-Pues claro señorita si no hace mucho de eso?-
-Me refiero a que si te acuerdas de todo?-

Pues no de todo pero casi. Cada hija ha sido única y diferente y ha tenido sus momentos (todos los días). Cuando Vero tenia unos tres años su hermanita menor algo mas de año y medio,se me ocurrió llevar trabajo para la casa. Tenia que hacer un diseño de una etiqueta muy ligera, para un vino barato y no sabia que hacer. La lleve esperando que en la tranquilidad de mi hogar pudiera pensar mejor. Pero me equivoque. Sábado día de limpieza, música a todo volumen y niñas corriendo por todos lados. Mis hijas mayores salieron en compañía de mi esposa y mis hijas menores fueron encargadas al cuidado de su abnegado padre, o sea yo. No pude pensar porque ellas jugaban al circo, a la policía, a los bomberos, a ladrar como perros, a cantar como Pavaroti (pero sin afinar) y cuando yo perdía la paciencia a llorar. Opte por dejarlas en la sala mientras yo me refugie en la cocina pero todo fue en vano. la algarabía fue peor porque ya no estaba yo. Perdí la paciencia y salí hecho un energúmeno. Casi gritando le dije a las dos chiquitinas:

-Se pueden callar de una vez?-

Ellas me miraron asustadas sin decir nada. Entonces esa cara de susto me conmovió y me incline y les trate de explicar que yo estaba haciendo algo importante. Les dije que ellas estaban haciendo mucho ruido y les pregunte si entendían que yo estaba haciendo algo importante. Esa dulzura de tres años, abriendo esos ojos figantes me dijo.

-nosotias (nosotras) estamos haciendo algo importante, estamos fugando (jugando).-
.
Me tuve que olvidar de mi tonto diseño y dedicarme a algo muy importante también; jugar con mis hijas. Si que nos divertimos.

Lastima que crezcan y ya no quieran jugar con migo.