El peso de algo enorme y muy vivo, recargado en mi espalda, me despertó.  La noche anterior había estado de farra con los amigos: Nada especial, solo unas cuantas cervezas y algunas docenas de alas de pollo al estilo Búfalo. Pero aunque ya estaba de día, el alcohol de las cervezas aun no había sido eliminado y mi mente, otrora lucida, se me antojaba borrosa.

Lo que se me había posado en la espalda eran dos garras o algo parecido.  Intente ver el reflejo en la porcelana de la lámpara de mesa de mi mesita de noche y solo pude ver una masa informe cubierta de pelo pero ningún detalle. Un corrientazo de pánico recorrió mi medula espinal de arriba abajo. Note que se me estaba haciendo difícil respirar y por más que trate no pude darme vuelta. Las garras me aprisionaban la espalda solidamente y  el mareo de las cervezas distraía mi concentración y mi fuerza. De pronto sentí nausea.

Cuando empezaba a pensar que no podría empeorar sentí que la cosa que estaba encima de mi jadeaba como ávida de sangre. Sentía su aliento calido en mi nuca y mi nausea se incremento cuando un chorro de baba, viscosa y calida, cayo sobre mi hombro mejilla y boca. Trate de perder el conocimiento por causa del inmenso terror que se apodero de mí pero la fuerza de voluntad se impuso y me quede despierto.

-No te desmayes o mueres-Pensé.

También comencé a sentir que "la cosa" desplazaba su peso de una garra a otra como si oscilara. Me intrigo un instante el porque. Pero segundos después solo podía pensar en la muerte.  Entonces saque fuerzas de flaqueza y con una voz ahogada pude decir:

-OH Dios...-

Cuando la cosa me sintió despierto se bajo inmediatamente de mi, se paro en sus cuatro patas y  lamió mi  cara. Entonces le pude ver y grite:

-Pirulo, perro imbecil! Que haces?

Era mi perro San Bernardo al que llamaba Pirulo y que al pasarse el tiempo de salir al baño de caballeros y del desayuno no tuvo mas remedio que despertarme de la mejor manera que encontró: Subiéndose a mi cama; lo que me pone histérico.

P.D.: El imbecil no era el perro sino yo que le había olvidado por completo.