-Cuando las decisiones son de vida o muerte hay que ser hombrecito, decía mi papa, y tomar el toro por los cuernos. No se puede ir por hay 'sacando el culo a la vida".
Mi padre, hombre muy sabio me enseño cosas muy edificantes y de alto sentido practico; pero se le olvido decirme que para las mujeres todas las decisiones son de vida o muerte.
Me he cambiado de casa, mejor dicho, me fui del apartamento donde vivía para una casa algo mas grande y mucho mas cómoda. Antes de recibir felicitaciones quiero decirles que esta experiencia ha sido de lo mas caótica y enloquecedora para mi.
Lo hice en un camión de mudanzas que yo rente y, por supuesto, tuve que cargar y descargar (aunque no lo hice solito pues contrate dos "mechudos" que me ayudaron). Eso se debe que tengo un harén de flojonazas que no levantan ni una mirada. A decir verdad algo hicieron: empacar. Cosa que no me fue permitido hacer por el hecho de que:
-al gordo le da lo mismo si se quiebra o no y no le pone mucho cuidado al asuntito-.
Dicho por mi esposa eso sonaba muy feo (si yo soy un dechado de virtudes como empacador). Entonces me abstuve de empacar porque quise evitar eso de "Te dije que no ponías cuidado".
Cargar el camión, limpiar el apartamento y entregarlo fue un juego de niños pero el descargue y la organizada de la nueva casa eso si que fue un "dolor de huevos". Yo había contratado a dos chicos para ayudarme pero mi esposa los convirtió en uno:
-No dejes que ellos solos lleven eso que es muy delicado, llévalo tú con uno de ellos.-
Pues da la casualidad de que casi todo era delicado. Yo quería descargar todo en el garaje y después organizar todo para no pagarle mucho a los ayudantes pero:
-y quien va a entrar todo eso después? si tu lo haces solo te vas a quejar del dolor de espalda por años (Calumnias de la oposición si yo no me quejo de nada).-
Llevamos del camión directamente las cosas a cada habitación de la casa donde iban a quedar. Muy practico dirán la chicas, claro como a ellas no les toca cargar todo de un halon.
Entonces antes de comenzar a organizar los muebles este pecho, o sea yo, dije:
-Piense bien donde van a querer los muebles antes de que los arme porque después no voy a mover ninguno.-
Como quien oye llover. Justo después de armarlos muebles ya los querían en otro lado. (tengan en mente que había cinco chicas con gustos diferentes y que todas son muy consentidas y ni hablar de cuanto tiempo costó ponerlas de acuerdo). Y en ese caso nadie pensó en mi espalda y, mucho menos, en ayudarme. Pero ahí no para la cosa: está torcido, muy arriba o muy abajo. No mejor allí o mejor aquí. Para no alargarlo mas: si Dante hubiera visto mi mudanza le habría salido mejor lo del "infierno" de "la Divina Comedia".
Pero a todo pastel le falta la cereza. Cuando vino el hombre del cable instaló todo muy correctito y en su lugar excepto e modeml que puso en la sala. a mi esposa no le gusto y quiso moverlo. el hombre del cable, un jamaiquino de dos metros de altura me llamo aparte y me dijo con su vos de narrador de béisbol:
-It has adicional fees, buddy.-
-Matalucha, Goyita, déjalo ahí porque va a costar mas. te juro que yo lo muevo después.-
Pues lo único que le falto a la Goyita fue reportar al Jamaiquino por inepto y yo tuve que ponerme a mover el dichoso aparato, rompiendo paredes y reparandolas de una sola vez. (Y no pude olvidar la pintada porque me lo han recordado desde antes de tocar siquiera la pared).
Termine a las dos de la madrugada, tome una ducha. Luego, con la satisfacción del deber cumplido me fui a acostar. Mi esposa, la Goyita, me dijo:
-Lo siento mucho he sido muy mala contigo todo el día, pero para compensarte... -
(Aquí quiero hacer un paréntesis para decir a mis lectores menores que no hay necesidad de cambiar de pagina).
-..para compensarte te voy a dar un besito, Muuuaaa!-
-Un beso nada mas?-
Decisiones de vida o muerte: Vida para las mujeres y la muerte de los hombres.

El tiempo pasa y en su irremediable paso demoledor nos apabulla, nos pasa como una aplanadora por encima y nos hace alguna mella. De paso nos deja alguna s arrugillas y cientos de canas (en mi caso). Pero tercos de nosotros nos resistimos a aceptar que Kronos no se detiene. Ahhhh! La pérfida vida se encarga de recordarnoslo y usa su mejor estratagema, el mas inocente de los mensajeros; nuestros hijos.
Ellas me miraron asustadas sin decir nada. Entonces esa cara de susto me conmovió y me incline y les trate de explicar que yo estaba haciendo algo importante. Les dije que ellas estaban haciendo mucho ruido y les pregunte si entendían que yo estaba haciendo algo importante. Esa dulzura de tres años, abriendo esos ojos figantes me dijo.
Ha estado lloviendo todo el día. En Bogotá no caen, por esta época, grandes aguaceros. Solo cae una llovizna con mucha brisa y un frío que cala los huesos.
acera de enfrente corren unos chiquillos con uniforme, inmunes al frío y hechos un mar de lo mojados que están. Los chicos corren y saltan sobre los charcos mojando a todos los que están a su alrededor. La gente los maldice y le hacen el "ole" al agua pero se resisten a ser mojados mas y se van corriendo. Un par de ancianas se amontonan debajo de una diminuta sombrilla que solo les cubre la cabeza mientras las gotas les caen por los hombros. Ellas no lo sienten porque tienen unos abrigos gruesos y botas contra el agua). Una chica con una minifalda da griticos cuando una gota de agua le cae en las piernas y parece una gata pues agua es lo que hay por todas partes. El trafico esta de tenido y veo la cara de los pasajeros de un bus que miran por las ventanas sin ver y que continuamente observan el reloj para reprocharle lo lento del paso del tiempo.
Hablando con mi madre en estos días le comente un episodio muy embarazoso que me sucedió. La madre de un amigo murió y yo no quise asistir al velorio. Pensando que la tendrían dos días en cámara ardiente, llegue a la cremación un poquito tarde: un día después. Mi madre rió divertidisima a pesar de lo trágico del asunto y me contó el motivo de mi terror a los velorios y lo ataúdes ocupados y abiertos.
Me desperté el domingo muy, muy temprano y después de revisar mi correo electrónico y lacoctelera. No mucho. Después de dar muchas vueltas en la cama y de ver tv sin sonido para que la Goyita no se despertara decidí tomarme un mate.
La vida es una cadena de instantes. Algunos de esos momentos son tristes, aburridos o inciertos pero los otros, los buenos, cuando son mas, mas intensos y reconfortantes, inclinan la balanza hacia la felicidad.

-Te he dicho que te amo?

